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Sensatez Económica

El atorón, una muestra más

El motor del crecimiento económico es la inversión directa, la que abre empresas, produce bienes y servicios, crea empleos y genera ingresos, inversión que puede ser nacional (realizada por capitalistas mexicanos) o extranjera (la que hacen los capitalistas extranjeros), de tal manera que la relación es: a más inversión directa mayor crecimiento económico, y viceversa: a menos inversión directa menor crecimiento económico. ¿Cómo vamos en México en materia de inversión extranjera directa? Veámoslo.

Inversión, ¿cambio de tendencia?

Una parte de la discusión económica de los últimos días se ha centrado en la pregunta de si la economía mexicana está pasando o no por una recesión, con respuestas encontradas al más alto nivel: según los datos y los gráficos del INEGI, la economía mexicana sí está en zona recesiva; según la visión del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, la economía mexicana no está atravesando por una recesión. ¿Quién tiene la razón? La respuesta depende de la definición de recesión, recesión que puede tener tantas definiciones como economistas se den a la tarea de definirla.

Más del engendro tributario

El sistema tributario mexicano se fue formando (de hecho deformando) a lo largo de los años a partir de una consigna innegable, expresada a manera de pregunta: ¿por qué hacer las cosas fáciles si se pueden hacer difíciles?

Institucionalmente ¿cómo andamos?

El progreso económico, definido como la capacidad de producir más y mejores bienes servicios, para un mayor número de gente, depende de las inversiones directas, que son las que abren o apuntalan empresas, producen bienes y servicios, crean empleos y generan ingresos, inversiones directas que dependen de la competitividad del país, definida como la capacidad de una nación para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, competitividad que depende, entre otras variables, pero de manera muy importante, del marco institucional, es decir, de las reglas del juego en materia económica, marco institucional que, si reconoce plenamente, define puntualmente y garantiza jurídicamente la libertad individual para trabajar y producir; invertir y emprender; distribuir y comercializar; comprar, consumir y ahorrar; así como la propiedad privada sobre los ingresos, el patrimonio y los medios de producción, forma parte del Estado de Derecho, definido como el gobierno de las leyes justas, siendo justas las leyes que, en todos los ámbitos de la acción humana, reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente la libertad individual y la propiedad privada.

Acuerdo de certidumbre tributaria ¿Valedero?

El principal problema que enfrentamos los contribuyentes en México es la total y absoluta discrecionalidad del gobierno, tanto por el lado del Poder Ejecutivo –que en la materia propone–, como del Legislativo –que dispone– a la hora de decidir qué impuestos cobrar, a qué tasas cóbralos, y a quién cobrárselos, de tal manera que basta y sobra que el Ejecutivo proponga cobrar más impuestos, y que el Legislativo lo apruebe, para que los contribuyentes nos veamos legalmente obligados a entregarle al recaudador una mayor porción del producto de nuestro trabajo.

Empeño en el crecimiento

Leemos, en el capítulo XI del libro El sueño de Bernardo Reyes, de Ignacio Solares, capítulo que lleva por título “¡Así se gobierna!”, lo que sigue: “Como gobernador de Nuevo León –tomó posesión del cargo en octubre de 1899– el general Bernardo Reyes puso especial empeño en el crecimiento económico, pero no menos en la salud y la educación. Una de sus primeras medidas fue la exención de impuestos, lo que despertó un gran interés de los capitalistas para invertir en la región.